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Os confesaré que me pierde un snack dulce o salado. Los que me conocen saben que sin mi dosis de dulce diaria me pongo de mala leche, y tampoco hago ascos al picoteo salado en clave de sandwichitos y canapés. Por eso me fijo continuamente en sitios para disfrutar de un breve pero delicioso break en buena compañía. Uno de estos lugares es Entremigas (calle Eloy Gonzalo 25) que, siguiendo el juego de palabras, permite calmar el gusanillo entrehoras con “migas” que conforman riquísimos productos dulces y salados de origen argentino y con cierto regusto gourmet, a precios muy asequibles. (más…)

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Los pubs irlandeses siempre han tenido un no sé qué que me encanta, y eso que no soy nada aficionada a la cerveza. Mientras que los halógenos deslumbrantes y la guarrería acumulada de servilletas grasientas y huesos de aceituna al pie de las barras de bares de toda la vida te obligan a quedarte lo justo para tomarte una caña y salir por pies, los muchos pubs irlandeses que esconde Madrid crean el efecto contrario. Será esa luz tenue, el mobiliario de madera o sus bancos alargados los que invitan a quedarse hasta tarde en buena compañía (a mi me atraen especialmente en días lluviosos).

Irlandeses hay muchos; a mí el que más me gusta es el mítico Irish Rover de Avenida de Brasil (número 7) por su aspecto de refugio acogedor y porque he pasado allí fiestas de fin de año muy divertidas y memorables. Pero un día de verano probé The Clover House, perteneciente entre otros locales a The Clover Group y situado en la Calle Isabel Colbrand 18 (zona de Las Tablas), aunque tienen otros en Madrid capital, y he de decir que bien merece una visita si se está por la zona. (más…)

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Ir a una taberna cerca de la Puerta del Sol no implica necesariamente dejarse un dineral en un ambiente cutre repleto de guiris. Por eso este lugar es una de mis direcciones favoritas y mi tabla de salvación cuando pica el gusanillo en plena zona turística de Madrid. Cuadros de Marilyn, ambiente campestre-chic y público joven en lugar de carteles de corridas de toros, ambiente rancio y comensales carcas.

A mi amigo Pedro le debo el descubrimiento de una de mis tasquitas de cabecera, a la que llevo sin dudarlo a todos aquellos que me piden un picoteo rico y sin pretensiones. Pedro, que es buscador incansable de rincones gastronómicos de Madrid como yo, y que además en su ardua labor investigadora tanto puede acabar en un antro de mala muerte como adaptarse al gastrobar más in de la capital, me llevó a conocer esta taberna vasca que me resulta muy completa y recomendable en todos los sentidos: situada en los aledaños de la Puerta del Sol y cercana a Huertas (calle Barcelona, 12), huye del tipismo y sigue la estela de las tascas de nuevo cuño y ambiente juvenil de la zona, aunque los precios competitivos que se exponen en las pizarras a pie de calle y su encantadora atmósfera atraigan irremediablemente a algún que otro extranjero. (más…)

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En estos días de verano cualquier excusa es buena para ponerse guapos y escoger un sitio especial y con regusto romántico de los que se encuentran a pares en la zona del Madrid de los Austrias. Ya comenté en el post de La Gastrocroquetería que la zona colindante al Viaducto es una de mis preferidas de Madrid, por sus empinadas y desordenadas callejuelas, que todos califican de “misteriosas”, y los antiguos edificios que se derraman sobre el barranco de un desaparecido arroyo llamado de San Pedro (apunte histórico). Tal es el lío de recovecos y pequeñas vías que muchas podrían pasar desapercibidas, como la Calle Conde, que en su número 4 esconde la que se conoce como “la terraza más guapa de La Latina”: Bahiana Club. (más…)

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Perderse en las calles laberínticas del Madrid de los Austrias es un seguro de encontrar rincones con encanto a la vuelta de cualquier esquina o en lo alto de una empinada calle empedrada. Para mí es una de las zonas más mágicas de la capital y me ha ofrecido algunos de los descubrimientos culinarios más sorprendentes y gratificantes de este último año. El que más, tuvo lugar en el número 17 de la calle Segovia, donde desde hace poco tiempo se puede disfrutar de la imaginación desbordante, la originalidad y los juegos gastronómicos del joven Chema Soler, que abandonó los fogones de Salterius para dedicarse en cuerpo y alma a su pequeño y céntrico comedorcito, experimentando y dando continuas vueltas de tuerca creativas a algo tan nuestro como es la croqueta.  (más…)

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Inauguro la sección de bares, tascas y jolgorios desplazándome hasta uno de los clásicos de Madrid, el restaurante La Chata, escenario de innumerables reuniones familiares. Todas las familias tienen un restaurante de cabecera, de esos en los que los camareros chapados a la antigua te dan un golpecito en la espalda y te tratan de “jefe”, y suele ser de corte tradicional por eso de contentar a los más miembros más veteranos. Y este es el nuestro.

Pero no olvidemos que La Chata está en el epicentro de ese barrio tan castizo pero a la vez tan casual que es La Latina, y el piso superior siempre está abarrotado de jovencitos echándose una cañas y una tapita de paella (dicen que la ponen gratis, será de los pocos bares de La Latina que lo hagan). Atrae irremediablemente por su preciosa fachada de azulejos que recrea ambientes rurales, hornos de asar y bodegas, destacando sobre el resto de tabernas de la Cava Baja (está en el número 29). (más…)

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Hay sitios tan, tan femeninos y coquetos que en la puerta debería colgar un cartel de “prohibido entrar con novios, maridos o amantes” (y lo dice una completamente in love). Vailima es una de las direcciones que más ganas tenía de visitar ya que probablemente sea una de las más peculiares y con más encanto de Madrid. Se trata de un salón de té de estilo Belle Époque situado en pleno barrio de Salamanca, concretamente en la calle General Pardiñas, 54. (más…)

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Sitio con encanto: dícese de aquel lugar recoleto y por lo general de reducidas dimensiones, ubicado en una preciosa rúa, cuyo escaparate despierta la curiosidad del viandante y su decoración, de exquisito gusto, recrea un ambiente mágico y distinto que hace desear todo lo que allí se oferta y provocar repetidas visitas…

Si seguimos al dedillo esta definición, entonces Happy Day Bakery es uno de los lugares con más encanto de la capital. Siempre ando en busca y captura de direcciones interesantes y en numerosas ocasiones he oído decir: “Moni, tienes que incluir en tu blog un sitio chuli, de cupcakes, que está por Malasaña… no sé cómo se llama, pero tienes que ir…”. En esta ocasión me adelanté y para entonces Happy Day ya era uno de mis lugares de cabecera, que descubrí por casualidad pateando la que lidera mi top ten de calles preferidas de Madrid: Espíritu Santo. (más…)

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En nuestro país, del mismo modo que no hay cultura del gorro (prueba a entrar en el Metro con cualquier gorro a las 8 de la mañana y observa cómo te miran), no ha habido cultura de la ropa de segunda mano; asociamos adquirir ropa usada por otras personas a los pobres de solemnidad, lo que nos ha hecho ignorar auténticas joyas en ropa, complementos y objetos de decoración que gracias al trabajo de muchos se han ido atesorando y esperando su momento. Y ese momento es ahora. Claro, que ahora ya no se llama segunda mano, se llama vintage, que da menos repelús. Muchos son los establecimientos que en los últimos años han abierto sus puertas a este tipo de artículos, pero la calle Velarde, en pleno barrio de Malasaña, es la milla retro de la capital. (más…)

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En medio de la vorágine y el trasiego que se respira en las calles Fuencarral y colindantes, se esconde un edificio en la calle San Mateo (el número 13) que pasa desapercibido a los que transitan por allí, movidos por las compras y los innumerables cafés y restaurantes modernitos de la zona: el Museo del Romanticismo, ideal para aquellos que busquen un lugar escondido y lleno de encanto en pleno centro de Madrid. (más…)

Mantón de la chinana 2014